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Sandra Mozarowski murió en 1977 a la temprana edad de 18 años. Estaba catalogada como la “Ornella Muti” española. Había entrado de lleno en el cine de desnudos que se protagonizaba en la época. Era muy amiga de Nadiuska y Carmen Sevilla pero, especialmente, era amiga de Bárbara Rey.

Fue una actriz ampliamente reconocida y popular en su época, con títulos tales como El otro árbol de Guernica (1969), de Pedro Lazaga,su primera película a la temprana edad de 10 años; El mariscal del infierno (1974), de León Klimovsky; La noche de las gaviotas (1975), de Amando de Ossorio; Beatriz (1976), su obra más reconocida, de Gonzalo Suárez;   Call Girl: La vida privada de una señorita bien (1976), de Eugenio Martín o Abortar en Londres (1977), curioso título para una de sus últimas películas, de Gil Carretero.

Cuando murió estaba en camino de convertirse en una estrella, no hay más que repasar su larga filmografía en un período de tiempo tan corto, los nombres de actores con los que trabajó, los compañeros que estaban en el funeral… Ganaba medio millón de pesetas por película en aquella época, según su representante.

De padre ruso y madre española, Sandra Mozarowski nació en Tánger, donde vivió sus primeros dos años hasta que se trasladó con su familia a Madrid. Su padre era ingeniero electrónico, labor que compatibilizaba con la de diplomático.

Día de autos

El incidente tuvo lugar en la madrugada del 23 al 24 de Agosto, tras caer por la terraza de su casa, un cuarto piso en la calle Álvarez de Baena número 3. Posteriormente Sandra fue ingresada en la primera planta del Hospital Francisco Franco, en el Servicio de Reanimación. Estuvo tres semanas en el hospital; la mantenían viva artificialmente, pero la actividad cerebral era nula.

Extracto de la entrevista al Dr. Llauradó, que atendía a Sandra en el Hospital Francisco Franco, realizada por la revista Lecturas:

— ¿Qué médicos se ocupaban y se ocupan de atender a Sandra?

— Primero la atendieron abajo, los médicos de urgencia. La operación fue hecha por el Dr. Álvarez Alonso. La anestesiamos la doctora Berzosa y yo. Del control neurológico se encargó el doctor Zafra y de los encefalogramas, el Dr. López Ágreda.

— ¿Ustedes no han podido averiguar los motivos del accidente?

— Sólo sabemos lo que nos han dicho los familiares o lo que hemos leído en algún sitio. El accidente se produjo mientras regaba las plantas, al sufrir un fuerte mareo.

Murió el 14 de septiembre de 1977. Nunca revelaron el resultado de la autopsia.

Explicaciones oficiales

Los supuestos que alegaron en su día para explicar el fallecimiento de esta actriz fueron a todas luces irregulares. Primero dijeron que sufrió un mareo mientras regaba las plantas y en su balcón no las había —como pueden comprobar en el dossier fotográfico que acompaña el reportaje las macetas reposaban sobre el suelo, y por la ranura es realmente imposible que alguien se caiga—. Luego que si había bebido, pero no se detectó tal cosa en los análisis. Finalmente, que todo se debió a un desvanecimiento por su obsesión por adelgazar —vayan a la fotografía donde Sandra aparece asomada a la barandilla y díganme si es posible volcar completamente el cuerpo ante la altura de ésta—. La barandilla de la terraza es demasiado alta, imposible para que el cuerpo se saliera íntegro por encima de ella al doblarse hacia delante, a no ser que cediera la baranda o… la arrojaran.

Reacciones domésticas

Sirva hacer notar que ningún familiar o persona allegada, a la vista de las irregularidades, ha intentado reabrir el caso cuando las circunstancias lo permitieron. Lo de la familia merece una especial consideración en toda esta historia. Sus hermanos, que son los que han tomado el testigo en su familia, seguro que nos podrían ilustrar ampliamente en todos los entresijos del caso, en especial Tatiana, que vive en un palacete en Pozuelo, aunque también pasa amplias temporadas en Marbella. Pero otra cosa es que las cláusulas del contrato se lo permitan. Alexis, por su parte, es presidente de la multinacional Nextel en Brasil. El último de los hermanos se llama León, Lev para los amigos, que se ha desmarcado, confidencialmente eso sí, del silencio del que hace gala su familia.

Su madre, por su parte, vivía abochornada por el tipo de cine que hacía su hija. Días antes del suceso habían tenido una pelea tremenda. No fueron sus padres quienes la llevaron a su primer casting, cuando contaba con diez años. Fue una vecina la que la llevó junto a su hija, como se habrán dado cuenta ese casting era de la película El otro árbol de Guernica.

Papel couché

La prensa, como la familia, cumplió su papel. Se dijo de Sandra que sufría una fuerte depresión, que mantenía una dieta muy estricta y tomaba pastillas para adelgazar. Fue lo que se publicó en la prensa de la época, así la idea que se asociaba inmediatamente a su figura era la de una chica inestable capaz de someterse a una dieta irresponsable.

Algo que sonaba a intoxicación era una machacona noticia que dieron por diversas fuentes de que había muerto virgen, dato este que no es normal hacer público, que sonaba pretendidamente falso, interesado. A propósito de intoxicaciones, los “mass media” de la época no dudaron en comparar su caso con el de las mil veces recordada Norma Jean para intentar demostrar que fue un “accidente” similar.

Después comenzaron los rumores de embarazo y del responsable del mismo, para a continuación caer un manto de silencio durante muchos años, para llegar incluso a suprimir su imagen y evaporar su memoria como si nunca hubiese existido.

Estos comentarios vinieron por sus kilos de más, en especial los que hacía notar en su última entrevista, donde se la podía ver con un vestido muy amplio y suelto. La contra información oficial dijo que Sandra tenía tendencia a engordar y se publicaron varios reportajes acerca de los peligros de las dietas.

Además, cuando estaba alcanzando niveles de popularidad tan altos, ¿por qué no se la recuerda como a otros?, ¿por qué no ha quedado en la memoria colectiva de la gente? Alguien que, no olvidemos, estaba trabajando con los mejores actores y directores de este país. ¿Qué importa para el caso que hubiese sido un accidente, un suicidio u otro real motivo?

Amistades preclaras

Como corresponde a una persona de su prestigio sus amistades eran igualmente insignes. Una amiga suya fue María Casal, ex azafata del Un, dos, tres que en la actualidad es más conocida por ser la jefa de enfermeras de la serie Urgencias. Otro buen amigo fue un sobrino de Alfonso de Hohenloe, de la familia principesca que hace años se convirtió en la flor y nata de la jet set marbellí.

Alberto Olmedo, amigo de Sandra, actor cómico argentino en el que las actrices encontraban a un confesor espiritual, padre y amigo al mismo tiempo, corrió la misma suerte… También cayó al vacío, sólo que esta vez desde un piso altísimo en la Ciudad de Mar del Plata, en el mes de Marzo de 1988. Curiosidades que tiene el destino. Algunas de las confesiones que sus amigas le dedicaban las reflejaba en sus sketchs, era un hombre muy irónico. Siempre se intentó hacerlo pasar por cocainómano , al punto de haber querido inventar la presencia de una supuesta bolsita con cocaína al lado de su cuerpo.

Jorge Rivero, actor mejicano y amigo más íntimo, podría platicarnos ampliamente sobre las circunstancias que rodearon su muerte, las cosas que supo que se hicieron para silenciar el caso y las confidencias que le hacía su querida Sandra. En la actualidad vive en Estados Unidos.

Uno de sus protectores era Paco Martínez Soria, cuyo club en los bajos de la Calle Oriente era de sobra conocido en la época. Estaba regentado por él mismo junto con varios socios, acérrimos del régimen todos ellos. Sus clientes de alta cuna, como no podía ser menos. Entre sus trabajadoras una muy solicitada.

Un caso por resolver

“Su amante —que era muy campechano—, la dejó por otra, también muy conocida. Sandra amenazaba con dar a conocer su romance y descubrirlo todo a la prensa, llegó a contactar incluso con una revista del corazón italiana. Se puso muy insistente. Aún no estaba de cinco meses, le faltaba una semana”, comenta Lev, su hermano.

La información real de lo que pasó con Sandra Mozarowski fue descubierta por periodistas del desaparecido diario El Alcázar y censurada desde las altas instancias para impedir su publicación.

Javier Bleda en su libro Mario Conde, la reclusión del éxito comenta este asunto: “Claro que a mí no me extraña que Pedro Jota termine metiendo al Rey en su desquite, aunque sea de forma pseudoperiodística-patriótica, porque para eso el Rey le dejó tirado con el asunto del vídeo con Exuperancia (parece que este Rey es aficionado, entre otras cosas, a dejar tirados a sus amigos, y tiradas a sus amigas, y a algunas desde muy arriba)”. ¿Qué quiere decir aquí Bleda con que el Rey es aficionado a dejar tiradas a algunas de sus amigas “desde muy arriba”? Por si había alguna duda, el periodista sentenciaba: “Bárbara —refiriéndose a la Rey— pudo haberse auto filmado, para garantizar que no sería suicidada desde un balcón (Sandra, no te olvidamos)”.

En la última entrevista que le hicieron en vida para la revista Semana, la actriz confiesa al periodista Luis Milla que quería descansar una temporada y para ello tenía pensado marcharse a Londres, donde también seguiría un curso de arte dramático: “Quiero centrarme un poco, orientar mi porvenir, quiero llegar a ser una actriz y no tener únicamente que exhibir un cuerpo”.

Al respecto de las dudas que se generaron sobre la muerte de la actriz, cabe destacar las palabras dichas por el conocido actor Pepe Sancho, que era íntimo amigo de la actriz desde que ésta participase en un capítulo de la serie Curro Jiménez. En una entrevista en exclusiva a la revista Diez Minutos, realizada con motivo de la muerte de Sandra, Sancho declaró indignado: “Me rebelo contra quienes piensan –o intentan hacer pensar y suponer- que ella intentó quitarse la vida”. Evidentemente, el actor estaba negando la posibilidad de que Sandra se suicidase, pero, ¿estaba de acuerdo con la teoría de que la joven actriz sufrió un accidente mientras regaba las plantas o pretendía insinuar algo más?

En cualquier caso nos quedamos con una frase que Sandra Mozarowski dijo, aparentemente sin venir a cuento, en otra revista antes de morir: “El aborto es un crimen. La vida humana es una cosa muy seria”. Tal vez fuera esa lealtad a la vida la que acabó con la suya. Por si acaso no fuera eso, tengan ustedes mucho cuidado al regar las plantas en el balcón, ya saben que es una actividad realmente muy peligrosa.

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Sandra se mostraba contraria al aborto en esta entrevista
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Fotos reveladoras que muestran como la barandilla le llegaba por encima de la cintura, lo que hace difícil pensar que su cuerpo se doblara completamente para caer al vacío y, en cambio, no fuera repelido hacia el interior
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Las plantas se encuentraban en macetas sobre el suelo, no a la altura de la barandilla
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Asidua en los sepelios, de muy negros lutos ellos

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Pepe Sancho niega rotundamente la posibilidad de suicidio

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En su última entrevista posaba con un vestido largo y suelto, lo que hacía pensar que estuviera embarazada
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