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Desde hace unos días una campaña publicitaria ha asaltado nuestras vidas sin la menor compasión: anuncios en televisión, radio, prensa, paradas de autobús…, un despliegue colosal al que no estamos acostumbrados habitualmente. Su loable y noble propósito es que salgamos de la crisis todos juntos, gracias al esfuerzo de la sociedad civil. Ya en un primer m0mento había algo que no me cuadraba —tiendo a ser desconfiado de por sí y más si hablamos de una campaña de márketing—, pero debo reconocer que ésta nada más verla me resultó repulsiva.

Partimos de un hecho objetivo, la crisis, los más de cuatro millones de parados oficiales (eso sin contar como bien señala el artículo los que están haciendo cursos de formación, los trabajadores eventuales agrarios y un largo etcétera), la precariedad laboral para los que consiguen un empleo, la pérdida de poder adquisitivo por parte de la clase media y baja con el consiguiente descenso del consumo… Es un hecho constatable con el que convivimos día a día, claro que dentro de su objetividad encontramos matices; esto es, buena parte de la gente que habla a diario de la crisis no se ve afectada notablemente por ella. Lo hace por asimilación, adopta comportamientos, actitudes y pensamientos del resto como resultado de la absorción e identificación como propios. Otra consecuencia colateral de la crisis: el incremento de la insatisfacción y de la infelicidad colectiva… por asimilación eso sí.

Pero no nos vayamos del tema, la campaña pervierte un propósito encomiable como es la acción colectiva, resulta una ofensa para los que pensamos que con una ciudadanía activa se arreglarían la mayoría de los problemas que nos acechan, gracias a su ánimo de intoxicar y desinformar los ciudadanos se van a ver mermados en su capacidad de auto-organizarse, una vez se hayan enterado de qué va el tema. ¿Quién sabe si éste no es un objetivo implícito en la campaña?

A continuación la noticia publicada en la web http://www.ecologistasenaccion.org/spip.php?article16797 (mira que no soy partidario de publicitar a ONG, pero en este caso haré una excepción, la ocasión lo merece créanme), atentos a los nombres de los financiadores de la campaña y de los famosos que la han apoyado, válgame Dios cuánto progre, pasen y vean la doble moral, el cinismo, la hipocresía, la demagogia y la desvergüenza de estos referentes para la sociedad.

 

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