Etiquetas

,

Joselito Ortega y la empresa “Gay Up” firman un acuerdo mediante el cual la firma asumirá el patrocinio y el apoderamiento del diestro los tres próximos años

Una boda sorpresiva, no por la entrada de la publicidad en el mundo de los toros, algo de lo que se hablaba hacía tiempo y que ya se experimentó en los años sesenta resultando un rotundo fracaso; sino por el torero que se ha prestado a esta patraña, Joselito Ortega, al que respetaba profundamente, no por su buen hacer delante del toro como habrán podido adivinar, y sí en cambio por su tesón para seguir en la lucha y no aburrirse.

El torero que en tres años de alternativa ha lidiado escasísimas corridas, y que en estos últimos meses, tras su pobre paso por La Malagueta en su primera corrida de este año, había empezado a oir voces que le sugerían que se replanteara su futuro en los ruedos, bien dejando la profesión o bien haciéndose banderillero, ha encontrado un filón que ni podía sospechar. Seguramente cansado de tanto luchar y de tener tan pocas oportunidades, sumado a la desesperación de esta situación y al mal consejo de sus más próximos, el diestro malagueño ha tirado por tierra toda estima que los aficionados podían tenerle. Se ha descarriado del camino correcto, polvoriento y pedregoso si, pero con los años mucho más satisfactorio; para caminar sobre un terreno pantanoso, de aparente fama y reconocimiento, pero de inciertas consecuencias. En otras palabras, debería de ser una referencia para los aficionados y no para el lobby gay.

En lo que respecta a la empresa, ante el fracasado intento de patrocinar al Málaga C.F. en el mes de Agosto, y a la vista del apetecible mercado taurino, aún por explorar, ha decidido aprovecharse de los evidentes problemas de este torero, para convertirlo en un muñeco de guiñol manipulable a su antojo que pueda tirar a la basura cuando no le sirva. Le diría al señor Terrón que una máxima figura del toreo no se crea mediante una campaña de marketing, al menos la definición que yo tengo de máxima figura del toreo. Además, no se puede comparar los toros con el fútbol, siendo ambos espectáculos de masas distan mucho de parecerse. El mundo de los toros se nutre de una tradición, una liturgia, y es ahí donde reside su fuerza. En el momento que se acabe con esta ortodoxia la fiesta será el hazmereir de detractores y no detractores y representará la firma de su condena a muerte.

Si bien la cuestión de que sea un refresco destinado a los gays el que patrocine al torero no la entraré a valorar, si que me gustaría referirme al hecho de que exista una bebida para homosexuales, que desde el punto de vista empresarial puede resultar muy rentable, no lo dudo; pero desde el punto de vista del sentido común me parece una soberana majadería.

Anuncios